S?bado, 11 febrero 2006
PUNTO FUERZA V

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EN DEFENSA DE LA SOCIEDAD CIVIL
Para nosotros sigue siendo vigente el principio de que el objetivo de la ciencia pol?tica es la consecuci?n de una vida m?s justa y democr?tica. En identidad de pensamiento nadie rebate lo que es el cimiento o la base del m?todo democr?tico de gobierno: la participaci?n de los gobernados en las tareas del Estado.

En esta l?nea de pensamiento la cuesti?n primordial, la piedra angular de la ciencia pol?tica es c?mo alcanzar ese objetivo. El problema fundamental del m?todo democr?tico de gobierno es, sin duda, c?mo organizar esa participaci?n popular, c?mo establecer los cauces m?s adecuados para una participaci?n efectiva y no te?rica de los ciudadanos, y, tambi?n, c?mo lograr que ese mismo pueblo pueda controlar a quienes act?an por delegaci?n.

En el momento presente, lo que usualmente se entiende como ?perfecto sistema democr?tico de gobierno? es aquel en que esa participaci?n se realiza a trav?s de un sistema de partidos pol?ticos, herencia del liberalismo decimon?nico. En nuestro tiempo, tras un largo proceso de divulgaci?n, lo que en principio no pasaba de ser una forma de organizar la participaci?n del ciudadano, que en modo alguno era excluyente de otras formas, se ha convertido en un absoluto, en un dogma inquebrantable e incuestionable. Sin embargo, al mismo tiempo, en los albores de este siglo XXI, cuando esa forma de democracia parece gozar de un consenso a escala universal, sobre todo entre las elites que dominan y controlan las sociedades de masas, se comienza a plantear, con gran nitidez, si, como algunos pretenden, este sistema es el "fin de la historia", tras al desaparici?n del comunismo y los cambios acelerados en los planteamientos y objetivos de la socialdemocracia, o si por el contrario los sistemas de gobierno continuar?n sucedi?ndose como ha acontecido a lo largo de la historia dada la imperfecci?n humana. Los sistemas democr?ticos actuales, sin desconocer la influencia de sus precedentes, se mueven dentro de un esquema que tom? forma definitiva tras la II Guerra Mundial y que hoy comienza a mostrar s?ntomas de agotamiento por degeneraci?n. Este esquema se basaba en el juego alternante de dos grandes bloques de convergencia pol?tica en el que adem?s se prefer?a la existencia de un bloque dominante y otro supletorio. Estos dos bloques obedec?an a los par?metros de la socialdemocracia por un lado y los conservadores-democratacristianos por otro. Bloques que aceptaban, fundamentalmente, el modelo econ?mico capitalista -en algunos casos con ciertas reservas hoy desaparecidas-, y que en la actualidad han asumido, sin grandes divergencias, las denominadas tesis neoliberales. Ambos bloques, liberal y conservador, derecha e izquierda, democratacristianos y socialdem?cratas, centro izquierda y centro derecha, detentadores y monopolizadores del poder, cada vez m?s independientes y m?s alejados del ciudadano, han acabado convirti?ndose en una aut?ntica nomenklatura de un sistema del que se han apropiado, merced a una relaci?n simbi?tica que ha permitido el desarrollo de unas elites pol?ticas, de una clase pol?tica y sindical subvencionada, sustrayendo progresivamente al ciudadano los resortes de esa participaci?n real y efectiva que debe caracterizar la democracia.

El modelo, m?s que por el sistema de partidos, se caracteriza hoy por la existencia de esas elites pol?ticas que se mueven sin grandes problemas en el mundo pol?tico, econ?mico o medi?tico; aut?nticos clanes familiares que se suceden en el poder y con numerosos intereses coincidentes. Por ello, cada vez m?s, las distinciones entre izquierda y derecha se diluyen, los fundamentos ideol?gicos se agotan. Hasta tal punto han llegado a converger lo que parec?an ant?tesis que ambos bloques, en su ?ltima generaci?n de dirigentes, comienzan a aceptar, como espacio ideol?gico ?nico donde desarrollarse, las tesis de la denominada "tercera v?a" expuestas por Anthony Giddens. Una ?tercera v?a? que aspira a convertirse en el aut?ntico ?partido ?nico? de los sistemas democr?ticos liberales.

Los partidos pol?ticos actuales, lo que algunos denominan los partidos posmodernos, son hoy, m?s que anta?o, aut?nticas maquinar?as para la captaci?n y explotaci?n del voto. Son, en realidad, entramados burocr?tico- administrativos profesionalizados para competir en la carrera electoral. Microempresas indiferenciadas ideol?gicamente para la obtenci?n y el usufructo del poder. Estos partidos no buscan la conquista, la atracci?n del ciudadano, hacia una opci?n pol?tica, sino que aspiran a dominar la m?xima cuota posible del mercado electoral, por lo que sus bases ideol?gicas se diluyen o desaparecen, tanto en el partido como entre los candidatos. El objetivo no es la defensa de un modelo social, sino la detentaci?n del poder, ya que en los partidos priman, b?sicamente, cuatro intereses:

primero, el inter?s particular de cada individuo que pertenece a ese partido;
segundo, el inter?s de los grupos f?cticos que lo apoyan;
tercero, el inter?s general del partido para conseguir sus objetivos de poder;
cuarto, y siempre en ?ltimo lugar, el inter?s de la Naci?n.

Naturalmente estas m?quinas electorales al servicio de la nueva oligarqu?a necesitan como nunca del poder medi?tico, por lo que pretenden su monopolizaci?n; poder que, al mismo tiempo, se integra como un elemento m?s en dicha oligarqu?a. Por todo ello, la libertad y la capacidad de elecci?n del ciudadano resulta cada d?a menos extensa en nuestros sistemas pol?ticos.

Hoy, sistemas democr?ticos de gobierno como el nuestro, establecen sus propios mecanismos para asegurar tanto la pervivencia y perpetuaci?n de esas elites como la imposibilidad de que prosperen las corrientes cr?ticas. Para facilitar todo ello la democracia se va reduciendo a trav?s de los sistemas electorales, de los m?todos de reparto de voto, del sistema de circunscripciones adoptado, de la consagraci?n de las listas cerradas, de la imposici?n de los candidatos en funci?n de las clientelas pol?ticas, de los comit?s electorales de los partidos, de la disciplina del voto... A ello, es preciso a?adir la desigualdad de oportunidades a la hora de concurrir a las elecciones por parte de quienes desean hacerlo fuera de los partidos tradicionales. Todos estos son los elementos que distorsionan, cuando no falsean, tanto la representaci?n popular como la vieja tesis ateniense del gobierno del pueblo.

Preferencia por la sociedad civil

El individuo y, por elevaci?n, la sociedad civil quedan desasistidos, indefensos ante los partidos, reducidos al mediatizado poder de decisi?n cuando llega la hora electoral. La mayor?a de los ciudadanos no militan en los partidos pero desarrollan su vida pol?tica dentro de la sociedad civil. Es necesario articular, en el seno de la sociedad, formas de defensa frente al abuso de los Partidos, las Corporaciones o del Estado. Entidades cercanas al hombre, asociaciones civiles de acceso com?n en el ?mbito municipal y en el ?mbito laboral.

a) ?mbito municipal

Creaci?n y desarrollo de los Concejales de Distrito elegidos desde asociaciones de barrio, con elecci?n directa. Esta figura, este nuevo representante, es una persona del lugar, que conoce los problemas reales y diarios, de f?cil acceso para toda la ciudadan?a. Evitaremos as?, la usurpaci?n del poder, de las capacidades de decisi?n y control por parte, como ocurre ahora, de los grandes monopolios pol?ticos y la perpetuaci?n de la figura del concejal que apenas si conoce el lugar, en el que en muchas ocasiones ni tan siquiera vive, y cuya preocupaci?n principal es atender y seguir las directrices del partido muy alejadas de los intereses reales de las gentes del distrito.

b) ?mbito laboral

Desarrollo de los Sindicatos de Gesti?n, que defienden a todos, sindicados o no, donde todos tienen los mismos derechos y deberes, donde todos tienen la defensa real de sus derechos asegurada. Sindicatos de Gesti?n ajenos completamente a los partidos pol?ticos, donde todos podamos participar sin estar condicionados por la carrera electoral para disfrutar de mayores cuotas de representaci?n. Sindicatos de Gesti?n para crear riqueza y no centrados en la reivindicaci?n constante, con raz?n o sin ella pero siempre subordinada a los intereses pol?ticos del grupo al que se vinculan, que llevan al enfrentamiento de unos contra otros. Sindicatos de Gesti?n que trabajen en aras de los derechos reales de todos los trabajadores y que, por tanto, ir?n, progresivamente cambiando el actual modelo sindical caracterizado tanto por la escasa afiliaci?n como por la nula vinculaci?n real de la gran masa de trabajadores con el mismo.

Naturalmente, somos conscientes de que la sociedad civil es mucho m?s rica y que una vez encuentre el camino crear? nuevos instrumentos de participaci?n y defensa. Pero lo b?sico es que cada persona logre tener cerca una entidad, a la que pertenece por derecho y no por afiliaci?n, que defienda sus intereses particulares y sepa conjugarlos con los comunes, permiti?ndole participar, m?s directamente, en los mecanismos de funcionamiento pol?ticos y sociales que as? estar?n a su alcance en todo momento.

El resultado del incremento de la participaci?n en las decisiones, en la vida pol?tica, de la sociedad civil lleva aparejada una cierta atomizaci?n del poder. Atomizaci?n beneficiosa para el individuo y para una vida pol?tica limpia por tres razones esenciales. Primera: Todos tenemos un lugar donde somos escuchados y donde podemos defendernos; eliminando las situaciones de privilegio que existen en la actualidad. Segunda: Cuanto m?s extendidos est?n los medios para el ejercicio del poder m?s dif?cil resultar? la corrupci?n. Tercera: La interdependencia de los ?rganos ciudadanos hace que la atenci?n sobre las decisiones a tomar est? al alcance de un mayor n?mero de gentes.

No desconocemos la apat?a gen?rica que existe por la pol?tica. Apat?a derivada de la falta de participaci?n real que el hombre tiene. La intervenci?n de la sociedad civil precisa, evidentemente, de la voluntad de participaci?n de las gentes en su propio devenir. No es l?cita la queja cuando en realidad no se est? dispuesto a perder una parte del tiempo propio para colaborar en la vida pol?tica de la comunidad. La participaci?n directa, la puesta en marcha de ?rganos de participaci?n directa, es el leg?timo uso y disfrute de las libertades. Que nadie haga por nosotros lo que todos y cada uno debemos y tenemos que hacer. Queremos que todos puedan participar de una forma efectiva y real para que todos estemos realmente representados y amparados en una Democracia de Principios.

COMENTARIO:
Es necesario profundizar en este Punto, porque ya representa una profundizaci?n en la Sociedad Civil que se quiere construir. Los partidos, sean del signo que sean, pierden pronto su credibilidad, porque tarde o temprano se hunden en la corrupci?n, porque las c?pulas dirigentes tratan de perpetuarse en el poder, que tan f?cil ven en su mano. Algunos empiezan a olvidar los grandes esc?ndalos socialistas de la etapa felipista, pero por desgracia la constante de los trepadores es una cruda realidad, y el ciudadano llega a acostumbrarse a ello, de tal forma, que acaba pensando y realizando todo tipo de enga?os y evasiones. En algunas de las llamadas Comunidades Aut?nomas es tal el nivel de corrupci?n, que ya apenas se denuncia. Desde la Vasca, que emplea gran parte de su erario a subvencionar a los terroristas y a contraeducar a su pueblo, pasando por la Andaluza que ha creado tal clientelismo en tantos asuntos y pueblos, que ya los caciques de derechas han sido sustituidos por los llamados de izquierda de forma cuasinatural.
Una regeneraci?n pol?tica es imposible sin un cambio profundo en la forma de sentirse representados los espa?oles. Por ello, el bosquejo de los Concejales de Distrito y el de los Sindicatos de Gesti?n es una propuesta revolucionaria muy importante. Si se consiguiera eliminar al intermediario profesional-sindical, que ya no trabaja durante d?cadas obsesionado con la liberaci?n de su trabajo para dedicarse a labores burocr?ticas, que cualquier funcionario de nivel bajo, podr?a realizar, sin cobrar tanto, ser?a el comienzo de la liberaci?n del trabajador de tanta m?quina burocr?tica.
Un sindicalismo basado en la participaci?n en la Empresa y en la Gesti?n en todos los ?mbitos es una propuesta, que llevar?a aparejada la soluci?n a lo propuesto en otros puntos, como el de la vivienda digna y barata, para el trabajador o el cr?dito f?cil para el peque?o y mediano agricultor o empresario en general.
En su d?a se trato el asunto de una Banca Sindical, para reactivar la sociedad espa?ola, por supuesto nunca conseguida.? Ser? el Sindicato de Gesti?n la v?a para acercarse a ella?.
Creo que el FRENTE ESPA?OL debe defender de forma progresiva la sustituci?n, tanto del pol?tico profesional, como del sindicalista profesional, por el pol?tico comprometido con ?su? trabajo y el sindicalista ?que trabaja? al lado de sus camaradas.
?ARRIBA ESPA?A!?POR EL FRENTE ESPA?OL!
Publicado por Lanzas @ 10:39  | COMENTARIOS
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