S?bado, 14 octubre 2006
El Islam I

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Conozcamos de qu? hablamos:
MAHOMA, CAUDILLO MILITAR

Mahoma fue al tiempo un l?der espiritual y un caudillo militar. Bajo su mandato, los islamitas fueron perseguidos y perseguidores. De forma similar al pueblo hebreo en su ?xodo y su toma de posesi?n de la tierra prometida, los islamitas combatieron y se impusieron sobre sus adversarios por las armas. Ese ambiente b?lico, de violencia y propaganda, impregna el Cor?n.

Exiten sobre Mahoma prolijas biograf?as en donde se rese?an sus hechos m?s notables y sus cualidades de estadista, pues en la ?ltima etapa de su vida fue b?sicamente un organizador. Dot? a las tribus de la pen?nsula ar?biga de una f?rrea unidad y una misi?n, que se tradujo a las pocas d?cadas de su muerte en una impresionante expansi?n por Asia y ?frica del Norte hasta la pen?nsula ib?rica. Mahoma, "el alabado", naci? alrededor del a?o 580. Hu?rfano desde joven, cas? con la rica Jadicha, que lo doblaba en edad y a quien ayud? en la administraci?n comercial de sus bienes. Del matrimonio nacieron cuatro hijas y varios hijos varones, muertos a corta edad. A Mahoma no le sobrevivi? ning?n hijo var?n de sus quince mujeres, como rese?a El Cor?n. La actual Arabia Saud? era entonces una fragmentada colecci?n de tribus ??l pertenec?a a los hachemitas, un clan prestigioso, pero de poder reducido-, con religiones polite?stas relacionadas con cada clan, con centro religioso y comercial en La Meca, donde se veneraba la Kaaba, una piedra negra a la que se supone un aerolito, rodeada de ?dolos de las numerosas divinidades adoradas por los beduinos. Conviv?an tambi?n comunidades de dos religiones monote?stas, la hebrea y la cristiana, y hab?a seguidores de credos asi?ticos como el de Zoroastro.

Fue en el a?o 610 cuando recibi? su primera revelaci?n en el monte Hira. Seg?n Tabari, historiador musulm?n (839-923), comunic? a su mujer "Oh Kadija, temo volverme loco. ?Por qu??, pregunt? ella. Porque veo en m? los signos de un pose?do: cuando camino oigo voces que vienen de cada piedra y de cada colina, y por la noche veo en sue?os un ser enorme que se presenta ante m?, un ser cuya cabeza alcanza al cielo y cuyos pies tocan la tierra". Un lunes se le apareci? un ?ngel de Dios, Gabriel. "Se present? ante ?l y le dijo: ?La bendici?n sea contigo, oh Mahoma, ap?stol de Dios! Mahoma se asust? y se puso de pie pensando que hab?a perdido el juicio. Se dirigi? hacia la cumbre para matarse arroj?ndose desde lo m?s alto. Pero Gabriel le tom? entre sus alas, de modo que no pod?a avanzar ni retroceder. Y entonces le dijo: ?Oh Mahoma, no temas, porque t? eres el profeta de Dios, y yo soy Gabriel, el ?ngel de Dios!. Mahoma permaneci? inm?vil entre las dos alas, y Gabriel continu?: ?Oh, Mahoma recita: en nombre de tu Se?or, que ha creado todo, que ha creado el hombre a partir de un co?gulo de sangre!". Gabriel le entreg? la primera sura del Cor?n, denominada Iqra, el credo musulm?n: "La alabanza a Dios, Se?or de los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Rey del D?a del Juicio. A ti adoramos y a ti pedimos ayuda. Cond?cenos al camino recto, camino de aquellos a quienes has favorecido, que no son objeto de tu enojo y no son los extraviados".

"Mahoma descendi? de la monta?a. Fue invadido de un fuerte temblor y volvi? a casa, repiti?ndose a s? mismo las palabras del ?ngel. Estas le daban confianza, pero temblaba con todo el cuerpo debido al temor y al terror que le hab?a inspirado Gabriel. Ya en la casa dijo a su mujer: el mismo que se me hab?a aparecido de lejos se me ha presentado hoy delante. ?Qu? te ha dicho?, le pregunt? Jadicha. Me ha dicho: T? eres el profeta de Dios y yo soy Gabriel, y me ha recitado esta sura. Jadicha, que hab?a le?do viejas escrituras y conoc?a historias de profetas, sab?a tambi?n el nombre de Gabriel. Mahoma fue dominado acto seguido por un agudo fr?o, inclin? la cabeza y dijo a su mujer: ?C?breme, c?breme!. Ella le cubri? con un manto, y ?l se durmi?"[1].

El Cor?n pr?cticamente no da detalles de las revelaciones de Mahoma, luego enriquecidas literariamente por sus seguidores. Con frecuencia se trataba de locuciones intelectuales dif?ciles de determinar, acompa?adas por fen?menos f?sicos descritos por la tradici?n: palidec?a, su frente se llenaba de sudor y entraba en un estado de semiinconsciencia. A veces ca?a en tierra, como fulminado de una irrupci?n que no se juzgar?a natural. "Para Te?fano todos estos s?ntomas no eran m?s que el reflejo externo de un ataque de epilepsia"[2]. "Quienes consideran los hechos desde fuera de la tradici?n musulmana mantienen, como es de esperar, una postura esc?ptica sobre el origen ?ltimo de las iluminaciones experimentadas por Mahoma. Ha habido autores que las han atribuido a un psiquismo patol?gico, pero de gran brillantez y originalidad. Otros han hablado de alucinaciones, mientras que algunos piensan que estamos ante una mente que no consigue siempre distinguir entre lo imaginario y lo real"[3]. En cualquier caso, Mahoma siempre crey? con gran fuerza en su misi?n y en la veracidad de los mensajes.

En un primer momento, "no quiere crear una nueva religi?n"[4], sino lanzar un mensaje monote?sta, llamando a pedir perd?n por los pecados mediante letan?as cristianohebreas, denunciando algunas pr?cticas aberrantes como el asesinato de ni?as reci?n nacidas. Todo ello para volver a la antigua pureza del hombre piadoso o h?nif, cuyo primer representante es el profeta Abraham. Los primeros seguidores en su c?rculo familiar pronto fueron objeto de amenazas, ridiculizaciones y persecuciones. Mahoma lleg? a temer por su vida, volvi?ndose a la intercesi?n de algunos ?dolos, de lo que pronto se arrepinti?, no volvi?ndose a separar del monote?smo. La muerte de su esposa y de su protector Abu Talib, le sumi? en una situaci?n de desaliento de la que sali? tras "la visi?n del viaje nocturno", que la tradici?n musulmana sit?a en Jerusal?n.

En medio del fracaso de su predicaci?n, fue reclamado por los habitantes de Medina "para que fuese a vivir entre ellos como ?rbitro supremo de las tribus de Aws y Jazrach, divididas por viejas rivalidades que dos a?os antes hab?an conducido a la guerra"[5]. Su posici?n monote?sta le hac?a tambi?n un interlocutor respecto a importantes clanes jud?os como los Banu Qurayza, Qaynuqa y Nadir. Esto marca un cambio radical en Mahoma, de predicador religioso a figura pol?tica. Seg?n Vernet, "Mahoma, que hasta entonces jam?s hab?a pensado que su doctrina pudiera te?irse de un matiz pol?tico cualquiera, cambi? de opini?n ante la contumacia de sus compatriotas". La huida o h?gira de La Meca, con alrededor de ciento cincuenta seguidores, a Madinat al-nab? (la ciudad del profeta) se produjo el 16 de julio del a?o 622, donde se sit?a el origen del calendario musulm?n.

La introducci?n en la pol?tica de Mahoma dio un giro importante en su mensaje y en sus revelaciones, pues estas no s?lo se refieren a aspectos religiosos sino tambi?n a la justificaci?n de las decisiones como dirigente pol?tico y como jefe militar. Primero sigue una estrategia conciliadora. Fue aceptado por las diversas facciones, aunque con reservas por los que denominar? hip?critas. Busc? el acercamiento a los jud?os. Para ello situ? como d?a de ayuno de sus seguidores el mismo que el del yom kippur o de la purificaci?n hebraico y prescribi? la orientaci?n en las oraciones hacia Jerusal?n, aunque mantuvo la oraci?n p?blica el viernes. Pero entraron en una intensa pol?mica. Mahoma siempre tuvo un conocimiento de segunda mano de la Biblia y no fue aceptado como profeta. La disputa deriv? en un odium theologicum, una de las formas hist?ricamente m?s intensas de repulsa.

Mahoma culp? a los jud?os de haber suprimido fragmentos de las escrituras y haber a?adido otros. Por otra parte, esta serie de di?logos hab?an dado lugar a formas sincretistas de religiosidad. Procedi? a incrementar la diferenciaci?n y a reforzar su poder. En el plano religioso tom? decisiones fundamentales. Intensific? el car?cter nacional de su mensaje. pol?tico. Sustituye el ayuno de la asur? (yom kippur) por el del mes de ramad?n. Las oraciones pasaron a orientarse hacia La Meca, considerada ciudad sagrada, cuyo santuario ?supuestamente fundado por Abraham y su hijo Ismael- deb?a ser purificado de los dioses id?latras, pero hab?a de ser objeto de peregrinaci?n de los musulmanes. Rompi?, de esa forma, uno de los motivos de oposici?n a su mensaje, pues los comerciantes de La Meca ve?an en peligro su influencia y su fuente de ingresos. Al tiempo marc? un objetivo pol?tico: la comunidad de creyentes o umma pasa a ser ej?rcito. Mahoma se present? desde entonces como el ?ltimo Profeta, tras Mois?s y Jes?s, y al tiempo resalt? una relaci?n directa con Abraham, que no fue "ni id?latra, ni jud?o, ni cristiano".
Publicado por Lanzas @ 11:44  | COMENTARIOS
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